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martes, 7 de octubre de 2014

AGUSTIN FERNANDEZ 7mo. GRADO

                                      “Hay alguien afuera”

    Vivía con mi mamá y mi hermano Fernando, dos años mayor que yo. Vivíamos en el campo, un campo enorme, tan grande que podías llegar a perderte, vivíamos ahí,  en realidad nos hospedábamos ya que el campo era del amigo de mi madre y nos lo prestaba, ya que no teníamos donde vivir por el momento.
    El camper en el que vivíamos no tenía ventanas, ni luz, pero a unos metros había una caseta que tenía luz, un televisor, mesas y sillas. Con mi hermano íbamos de vez en cuando. Teníamos una consola de videojuegos donde jugábamos la mayor parte del día. Era un fin de semana, mi mamá se acostó temprano y nos dejó jugar un rato en la caseta donde estaba la televisión con la consola. Eran las 11:30 de la noche, estaba todo oscuro y frío, estábamos jugando y de repente oí un ruido muy extraño que venía de afuera, me asusté un poco, le pregunté a mi hermano si había oído ese extraño ruido, pero no… él no oyó nada de nada. Pasaron unos 30 minutos y volví a escuchar ese mismo ruido, pero aún más fuerte, mi hermano también lo había escuchado; pasaron otros 30 minutos y se había ido ese ruido, mi hermano tenía ganas de ir al baño, yo dije que lo esperaba. Fernando tardó un poco en volver, así que fui a buscarlo y también a traer algo de comer porque tenía hambre y mi mamá estaba dormida. Cuando iba a salir entró alguien, pensé que era Fernando, no pude reconocerlo porque se apagó la luz, no sé porque. Fernando parecía frío y duro, me alarmé por eso y lo dejé pasar, cuando fui a buscar algo al camper, él me seguía, es más, estaba a unos 10cm de mí, yo no le di importancia y seguí caminando. Cuando llegué a la puerta del camper para entrar, entré y Fernando se quedó afuera, me sonrió con una risa muy tenebrosa y macabra. Dejé la puerta un poco abierta. Cuando iba  a entrar al baño, me lo encuentro a Fernando, me sorprendí, ¡fui corriendo hacia la puerta rápidamente y el otro Fernando ya no estaba!, me asusté demasiado y grite fuerte, con todos mis pulmones. Mi mamá se levantó rápidamente y me pregunto, ¡¿qué paso?, ¡¿qué paso? Y yo le conté todo, pero no me creyó. Fernando dijo que me habré confundido y me llevó hasta la caseta arrastrándome. Seguimos jugando un rato, pero yo aún seguía con ese temor, después escuchamos un ruido fuerte de alguien que arañaba la puerta, Fernando insistió para salir a fijarse que era y yo lo dejé…

   Me partí de lágrimas cuando escuché un grito fuerte de él, vino corriendo y me dijo que era mi mamá, pero no era ella era algo macabro. Nos encerramos, pusimos mesas y demás en la puerta para que nada entrara, al final pudimos dormir y mi mamá tuvo que llamar a su amigo para que abran la puerta, ya que nosotros no dejábamos que la abran. Hasta el día de hoy no sabemos que fue lo ocurrido aquel día, pero prefiero no seguir hablando del tema…

Agustín Fernández
Ocubre 2014

viernes, 26 de septiembre de 2014

Otro cuento del taller de 6to y 7mo grado

El Terror Comienza

Autor:Juan Pablo Rotela.


Era una noche oscura y fría, me llamaron para hacer una investigación a un famoso manicomio abandonado donde allí pasaban cosas extrañas.
Entonces me encontraba yo en la puerta del manicomio, se abre sola y entro de forma silenciosa. Al entrar, hay un ascensor pequeño en el cual solo yo podía entrar, así lo que hice. Avanzo… se traba el ascensor a medio camino, entonces lo abro y trepo por los cables hasta llegar a una sala donde hay un TV, explota y yo lleno de horror empiezo a correr, me encuentro un zombie entonces saco mi arma y lo golpeo hasta que se va.
Luego llego a mi objetivo; los documentos perdidos. Yo pensé que ya todo terminó pero al caminar unos 20 metros por el pasillo principal aparecen varias personas con un virus que van tras de mí, y yo muerto de horror escapé y me escondí en un casillero por horas hasta que los perdí. Logré huir hasta el centro de control donde llamé a un amigo para que me ayudara a activar la puerta de salida. Él nunca llegó...

Así que intenté activarla y lo logré, entonces salí corriendo y escapé.

Un cuento del taller de Prácticas del Lenguaje de los alumnos de 6 y7 grado...

     

                                Días de mi vida

Era un día como otro, estaba parado frente a la puerta del sótano, estoy parado frente a la puerta por la curiosidad. Seguro hay cajas viejas, o capaz hay algo perverso o algo mucho peor, tal vez si, tal vez no pero la curiosidad me mata. Tuve miedo de abrirla, tenía miedo de que me pasara algo, pero cuando la abrí, mmm no sé, me llevó a un cuarto oscuro, como no se llegaba a ver nada subí a la cocina para poder agarrar una linterna o algo que me iluminara. Cuando empecé a alumbrar el cuarto oscuro y frío llegué a ver … ¡pff! no sé cómo explicarlo, pero fueron símbolos, algo así como estrellas pero todas juntas y un circulo dentro de la estrella. Fue algo muy escalofriante y tenebroso porque sentí un suspiro en la nuca, aparte de eso se escuchó ese pequeño suspiro. No sé porque pero la luz de la linterna empezó a parpadear de forma macabra. Se apagaron todas las luces … la linterna, solo parpadeaba. Cuando miré al pasillo del sótano vi una especie de masa oscura y borrosa, fue el susto más grande de mi vida, me asusté muchísimo. Me quedé paralizado en mi cuarto.
Cuando llegaron mis papás les conté lo ocurrido y no me creyeron… como siempre… pero así es mi vida, encontrándome con sucesos paranormales y que no esté nadie para verlos y después … creerme.



                                                                                                     Agustín Fernández 7º